Una buena nutrición es tan importante como el ejercicio para lograr un cuerpo fuerte y saludable. Comer de forma equilibrada te permite tener energía constante, mejorar tu recuperación y mantener un sistema inmunológico fuerte. Prioriza alimentos naturales y evita los ultraprocesados. Incluye proteínas magras como pollo, pescado o legumbres, que ayudan a reparar el tejido muscular. Combina con carbohidratos complejos — avena, arroz integral, camote — que te dan energía sostenida durante el día. No olvides las grasas saludables: el aguacate, las nueces y el aceite de oliva son aliados del corazón y el cerebro. Bebe suficiente agua, al menos dos litros diarios, para mantener la hidratación y optimizar la función muscular. Planifica tus comidas y evita saltarte tiempos, ya que eso afecta tu metabolismo. Comer después del entrenamiento acelera la recuperación y mejora los resultados. Recuerda: la alimentación balanceada no es una dieta temporal, sino un estilo de vida. Cuida tu cuerpo desde adentro y notarás cómo cada entrenamiento se vuelve más efectivo.